A partir de la inauguración de los nuevos carriles de la Ruta 2, para llegar a Atalaya, a 200 kilómetros de la Capital, se tarda aproximadamente dos horas. Para quién realiza este viaje, con sombrillas y atestado de valijas, rumbo a sus vacaciones, esas dos horas pasan sin sentirlas. Dos horas, Buenos Aires - Atalaya. Desayuno con medialunas y en dos horas más, Mar del Plata y alpargatas.
Albert Einstein decía que el tiempo, como concepto, es relativo. Depende del caracter cognitivo con el que cada uno cargamos. Einstein tiene mucha razón. Dos horas para comerse una factura camino a la costa no son las mismas que uno tarda para viajar en el 168 por Capital Federal en el recorrido Villa Pueyrredón - Constitución. Ni hablar que, en vez de las sabrosas medialunas, lo que uno se come son caras largas hasta el último escalón del colectivo, que miran con ojos de pocos amigos y brillan del sueño perdido por llegar en horario al trabajo.
Martes. No hay subte. El conflicto que llevan adelante los trabajadores que reclaman la personería gremial derivó en el noveno paro en los últimos dos meses. La medida de fuerza se extenderá hasta el miércoles a las 5 de la mañana y se prometen más cortes para la semana que viene. Son las 7 am. Veinte tipos esperan el bondi donde suele haber siempre tres. El 168 llega con demora; los usuarios mufan, resoplan, se pelean con una lagaña, bostezan, se abanican con el diario, suben, se aprietan, mufan, resoplan, se pelean con una lagaña, bostezan, se empujan y bajan. La máquina, bienvenidos a la máquina canta Floyd en el mp3.
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Hace 3 meses
